A los pocos meses de la operación "Libertad duradera" en Irak, cuando todo el mundo pensaba que las cosas iba a ser de color de rosa y los soldados/as se cansaban de buscar las inexistentes "armas de destrucción masiva", un numeroso destacamento militar formaba fila para usar un servicio sanitario. Habían soldados/as estadounidenses y guerrilleros/as kurdos/as lamentandose bajo un inclemente sol y una exasperante espera a que un compañero terminase de hacer sus necesidades.
- Esos desgraciados del pentágono son capaces de dotarnos de todo tipo de armas para derrocar a un dictador y no pueden darnos baños decentes - pensaba en voz alta un soldado.
- La culpa es de Dick Chenney: él y su camarilla de degenerados de Halliburton inventaron esta ¡¡¡¡65364####=?¿%%%!!! guerra para ganarse unos millones a costa de nosotros - respondio una colega suya.
Luego se escucho un sonoro peo que fue acompañado de un olor nauseabundo que incomodo a todos/as. Para excusarse, el que estaba adentro les grito a los demás.
¡¡Hey muchachos/as, creo que acabo de encontrar una de las armas de destrucción masiva de Hussein!!
