miércoles, 1 de marzo de 2017

Año dragón, 4ta parte






Masacre en Santiago

La joven Yin yacía en la cama del hospital, aun inconsciente debido a la golpiza que recibió el día anterior. A diferencia de otros pacientes, ella no tenía familia ni nadie amistades, si es que todas esas personas que se relacionaban con ella alguna vez lo fueron. La habían atendido de urgencias en el hospital público sólo porque algún misterioso samaritano la había reportado como posible víctima de un atraco. Tampoco le serviría de mucho salir del hospital; la esperaban los carabineros para llenar una parte policial y eso sólo sería una pequeña parte del problema, pues ya tenía un récord policivo nada halagador en donde quedaban registradas sus numerosas estafas y sus visitas frecuentes a los reformatorios de menores, en las que solía sufrir numerosas palizas. Inexplicablemente, su rostro no mostraba ninguna de las cicatrices propinadas por sus compañeras de prisión; tan sólo quedaba el no tan halagador recuerdo del dolor sufrido.


De pronto, como si hubiera adquirido importancia para el universo, tres figuras misteriosas, vestidas con trajes de personal del hospital y con armas bien filosas en cada mano. Justo cuando estaban a unos metros de la convaleciente chica, un resplandor de luz blanca apareció en el espacio vacío y se hizo cada vez más grande hasta formar la forma de una chica de estatura media, cabello suelto y muy robusta. Tras materializarse a su forma original, Yara pensó en voz alta.


-Por Buda, qué viaje más extraño; la próxima vez que este apurada uso el avión.


Sin siquiera meditarlo, el enfermero le lanza la cadena del kusigarama terminada en punta de acero filosa al pecho de Yara. Ella sólo se limita a cerrar los ojos, extender sus brazos y recibir el impacto, que se incrustó en sus medianos, firmes y redondos pechos sin causarle mayor daño; a continuación, tomó el extremo filoso de aquella arma y aprovechando que el resto de su cadena quedó en el suelo, dio una vuelta de bailarina con la punta de su pie, tomo impulso y lanzo el arma, con todo y la cadena extendida, a la cabeza del enfermero, que murió en el acto.


-Vaya manera de recibir a una viajera; es obvio que ustedes, los guerreros sombra, no saben tratar a los turistas ¿Y eso es todo lo que tienen? Es obvio que nunca han conocido una guerrera dragón.


La muchacha se puso en posición de guardia.


Sus otros dos compañeros, la enfermera y el doctor, trataron de ser más prudentes comenzando a realizar movimientos de katas con sus armas, ondeándolas con gran agilidad en el aire mientras Yara se limita a realizar sus movimientos de Tai Chi Chuan además de dar extraños sonidos guturales, sin perderlos de vista. Luego comenzaron un corto pero frenético combate en donde Yara logró bloquear sus filosas armas sólo con sus brazos, que terminó cuando ella se apoyó rápidamente con sus manos en el suelo para dar una doble patada giratoria contundente y rápida, que envió a sus dos oponentes hacia la pared del otro lado del recinto, desparramando sus sesos al chocar con el concreto. Ella logró ver la única herida que tuvo, una leve pero recta cortada en su brazo izquierdo, luego la tocó con su mano derecha para saborear la sangre con su boca.


- El maestro tenía razón sobre las katanas, debo ser más cautelosa con ellas.


La herida se le cicatrizo al instante y luego se desvaneció como si nunca se la hubieran infringido, y es que esa es una de las cualidades de los guerreros dragón, su increíble capacidad de curación.


Al ver a Yin aún inconsciente en la cama, pensó lo siguiente en voz alta.


- Aun me cuesta creer que seas tú la otra elegida, sin duda me vas a dar mucho más trabajo de lo que esperaba.


La chinita comenzó a despertarse de su letargo, parpadeaba de forma lenta pero continua y, de manera muy débil pero audible, dijo lo siguiente.


- ¿Yara?


Al escucharla, Yara vacilo por unos segundos y pensó lo siguiente.


Dijo mi nombre, vaya, entonces es cierto lo que me dijo el rimpoche, tenemos algún tipo de conexión. Sólo espero que no conozca más de mí, suficiente tengo con saber de ella


Sin mucho esfuerzo, Yara levantó a Yin de donde estaba acostada, la cargó de hombros y se dispuso a escapar de allí.


 Allá afuera me van a hacer muchas preguntas, creo que tendré que ser más precavida – Pensó de pronto.


Así que procedió a desnudar a la enfermera muerta en el suelo, aprovechando que su ropa no estaba salpicada de sangre como sí lo estaba la del supuesto doctor – El ángulo en que estrello su cabeza hizo que sus sesos se desparramaran a otra dirección -. Para suerte suya, el traje le quedo perfectamente.


Yara levanto nuevamente a Yin, que parecía una muñeca de trapo en contraste con su robusto cuerpo. Pese, a todo el peso que empujaba, Yara se movía con tal sigilo que quienes pasaban por allí apenas veían su sombra. Puso a Yin en una camilla y la movió por los pasillos del hospital hasta que, en el camino, se cruzó con una enfermera que conducía una camilla con ruedas, a quien abordó en tono muy amable.


- Necesito llevar a esta paciente al cuarto de urgencias, sufrió una hemorragia interna.


- A vos nunca la había visto ¿Dónde está su identificación?


- Es que acabo de entrar a trabajar y como verás todavía no estoy muy adaptada a este ambiente.


- Esta bien, pero sólo por esta vez novata.


Yara conducía la camilla por los pasillos del hospital de forma cautelosa para no llamar la atención, sintiendo en su interior un intenso chi maligno por todo el lugar a pesar de que nadie del personal del hospital parecía ponerle atención, lo que sólo significaba una cosa, que ellos estaban allí. Por eso es que no paraba de vigilar con sigilo todo a su alrededor ya que lo que más deseaba era largarse de allí con su compañera de la forma más sigilosa posible; en todo esto pensaba cuando aparecieron en el horizonte dos hombres altos, de tez blanca y vestidos de médicos, caminando hacia ella mientras la observaban de frente con una expresión amenazante. Yara sólo tenía escasos segundos para decidir el curso de las acciones.


La mala energía chi es tan fuerte en éste lugar que me es difícil saber si estos tipos son amigos o enemigos, pero se ven amenazantes, así que los voy a embestir.


Y ella tomó impulso de sus piernas para mover la camilla a toda velocidad contra los dos individuos, quienes a duras penas se pudieron quitar del camino para no ser arrollados, luego se levantaron para deslizar de sus mangas unas centelleantes katanas, además de cambiar sus córneas humanas por las de reptil. Un médico que pasaba frente a ellos preguntó lo siguiente.


- ¡¿Qué se supone que están haciendo aquí con esas espadas en un recinto hospitalario?!


La respuesta fue un fugaz tajo que partió su cuerpo en dos y así hicieron con todos los que se interponían a su paso.


En medio de aquella confusión, un enfermero mestizo hizo una llamada de celular mientras observaba todo. Al otro lado del auricular, la boca con mostacho humeante de cigarrillo de un desconocido respondía aquella llamada en la que todo se decía en mandarín.


- Maestro, la guerrera dragón encontró a su contraparte y ahora está escapando con ella.


- Entonces captúrenlas vivas o muertas, o sufrirán la ira de Mara.


 Como si fuera un bólido a alta velocidad en la panamericana, Yara se abría paso con Yin en la camilla embistiendo a diestra y siniestra sin fijarse si alguno era aliado o enemigo mientras los objetos filosos volaban hacia ella, clavándose en las paredes.


En algún momento de la persecución, uno de tres guerreros que vestían con trajes de ninja blancos, logró enredar el talón de Yara con un látigo haciendo que la joven se cayera al piso, no antes de que ella pudiera apoyarse en los antebrazos para amortiguar la caída vertical; sin embargo, no pudo evitar que otro grupo de ninjas blancos se llevaran rápidamente la camilla mientras esto sucedía. El guerrero que logró detenerla se abalanzó primero sobre ella, pero Yara, muy hábilmente lo sujetó por sus ropas, doblo sus rodillas, llevó su mentón al pecho y moviendo su espalda como la pata de una mecedora, lo lanzó hacia adelante. El guerrero sombra cayó sobre los compañeros que llevaban la camilla, derribando a tres, pero sin lograr tumbar a los tres que quedaban.


De inmediato los dos guerreros que estaban a los extremos del guerrero derribado la atacaron, uno con un hacha y el otro con un grueso tubo de bambú, que ella resistía logrando enviar su energía chi a las partes de su cuerpo con que se defendía a la vez que atacaba, siendo en una de esas que el que tenía el bambú la golpeó en la cabeza sólo para ver cómo éste se partía en dos. Ambos guerreros, como si ignoraran las destrezas de los monjes shaolin, vacilaron por un momento, lo que aprovechó Yara para cogerlos por las ropas con unos leves agarres, lanzándolos en el aire hasta alcanzar a los últimos tres ninjas que llevaban la camilla y sin lograr nunca lastimar el cuerpo de Yin.


La joven volvió otra vez a la carga, derribando todo lo que estaba a su paso con la camilla, hasta llegar a la recepción. Allí, una suspicaz joven le pregunta lo siguiente.


- ¿Se puede saber a donde lleva esa paciente?



Pero Yara no respondió, lo que provocó que la recepcionista tomara el auricular del teléfono para llamar a la policía hasta que un dardo envenenado se clavó en su cuello, matándola en el acto. Seguidamente un ninja vestido de blanco tomó el auricular para hacer su propia llamada en mandarín.



- Están escapando al área de ambulancias, no las pierdan de vista.



Yara se las arregló para tomar una de las numerosas llaves de uno de las ambulancias y se fue despavorida de aquel lugar, siendo perseguida luego por los motorizados y los automóviles del cuerpo de carabineros de Chile, conduciendo en las enredadas calles de Santiago, sin entrar nunca en la vía Bernardo O " Higgins; numerosos equipos de los carabineri quedaron dañados o estropeados o dañando propiedad privada mientras la escurridiza chofer lograba esquivarlos. En una de esas Yin se despertó.



2 comentarios:

  1. Siempre tienes historias fascinantes, Alberix Zeta. Las artes marciales y las filosofías orientales a menudo aparecen en su trabajo. Usted mezcla bien lo que podría ser elementos no relacionados. Gracias por compartir.

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    1. Gracias por su acertado y halagador comentario, aunque esta vez me puso un poco de sobreaviso; escribo demasiado de artes marciales y filosofía oriental, hasta empiezo a creer que me he pasado.

      En realidad no tengo nada en contra de los diversos estilos de lucha, sobre todo los del lejano oriente, que a mi criterio son los mejores, pero darle más enfasis a eso que a la misma historia... Bueno debo trabajar más para mejorar la calidad literaria y no ser sólo un mero escritor de relatos de acción y aventura, aunque siempre habra algo de eso.

      Gracias y hasta pronto.

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