sábado, 11 de febrero de 2017

Año Dragón, 3ra parte





La otra elegida



Su viaje mental la llevo al lejano país de Chile, más allá de los Himalaya, al otro lado del gran mar Pacífico. Poco a poco, visualizo Santiago, la moderna y progresista capital de ese país.


Empezó a ver imágenes de una joven de origen chino, tan bonita como ella, de su misma estatura, excepto que uno de los detalles que la diferenciaban bastante era la delgadez de su cuerpo, que era más bien estilizado y sin curvas. Tenía pelo negro, usaba lentes y vivía sola en un apartamento bien ordenado y aseado, aunque notó que le gustaba pasarla pegada a una computadora PC.


Al momento de observarla, Yara se dio cuenta que estaba chateando con alguien, que se hacía llamar Cuyo.


Los siguientes diálogos se realizaran con algunos regionalismos chilenos, así que perdonen si algo no se entiende.


Cuyo: Hola chinita ¿Ya tienes la copia pirateada de windows once?


Yin: Sí ¿Ya tienes el billullo?


Cuyo: ¿Cuánto es?


Yin: Son 144564.4 pesos


Cuyo: ¿Tanto?


Yin: Qué amarrete eres, son en realidad treinta dólares en tasa de cambio.


Cuyo: Ta bien pue, te mando los treinta y listo.


Yin: Mándalos por Western Union.


Ella se dedicaba a piratear programas, además de otras cosas como por ejemplo hacer las tesis universitarias de otros y uno que otro robo de fruta en el mercado de la esquina. Durante sus ratos libres se la pasaba chateando a altas horas de la noche, comer galones de helado mientras jugaba a los videojuegos y su mayor pasión era, irónicamente, ver películas de artes marciales; al momento de disfrutarlas, ella misma se sentía como una guerrera shaolin. Cierto día, mientras veía una escena de una vieja película llamada Operación Dragón, en donde Bruce Lee usaba unos chacos, ella, con un t shirt blanco y una licra que le permitía mostrar las buenas caderas que tenía pese a su delgadez, se puso a hacer lo mismo que él con unos chacos de madera que tenía a la mano; en un momento de descuido se golpeó el rostro, lo que motivó que se cayera de la cama.



Otro cierto día, mientras iba montada en su bicicleta en traje de aeróbicos y una sudadera con capucha para ir a su casa, se encontró en un callejón a una anciana, que estaba siendo amenazada por una banda de ladrones jóvenes. Esto motivo que se bajara de la bicicleta, poniéndose en posición de defensa personal, como si supiera artes marciales; en eso se le acercó una chica, peli teñida de rojo, más o menos de su misma altura que se puso de frente, con sus puños pegados a la cintura.


- Miren a ésta lola boba que tenemos aquí ¿Quieres que te dé tu charchazo en la cara?


- El charchazo lo recibirás tú chora, por meterte con esa viejita.


- Ja,ja, eso lo veremos.


Pese a estar en posición de defensa y trotando sobre la punta de sus pies, aunque según la observación de Yara de una forma muy poco habilidosa, recibió un rápido y fulminante golpe de su rival, que la dejó derribada en el piso, con la nariz rota y la cara inflamada. Luego de esto, los demás de la banda, incluyendo a la chica que le pegó, se iban reídos, llevándose la cartera de la viejita. Ésta, que estaba parada a su lado, se puso a darle puntapiés a su cuerpo, que todavía estaba inconsciente.


- ¡¡Pero qué lola más agila, por tu culpa me quitaron los ahorros de la semana, toma, toma!!


En ese momento la visión se interrumpió, porque Yara abrió los ojos.


- ¿¡Es esa estúpida la que va a ser mi contraparte Ying en mi lucha contra Mara?! ¿¡Acaso el destino quiere que yo sea derrotada?!


Con mucha calma, pero en tono de autoridad, el maestro Jangbu contestó.


- Esa es la percepción del tigre, no del dragón que se supone que eres; un dragón conocería a fondo a la persona antes de emitir una opinión.


- Ella es una antipática, algo deshonesta, torpe y narcisista hacker con aires de artista marcial.


- Que también nació en el año del dragón y tiene una conexión psíquica contigo, lo que significa que también es la otra elegida aún cuando de momento te cueste creerlo. Yara, recapacita, piensa como el dragón que hay en ti, no como una guerrera tigre, anda respira profundo.


Eso hizo, luego puso su frente y manos en el piso en señal de reverencia, contestando en tono de resignación.


- Maestro, usted perdone mi atrevimiento.


- Tendrás tiempo para perdonarte a ti misma, pero en este momento, te queda poco, ya que, en este mismo instante, los guerreros sombra están tratando de dar con su paradero para asesinarla antes que llegues tú. Ellos están aprovechando que el efecto de la maldición de las doce piezas de jade, que les oculta su existencia en sus mentes, está desvaneciéndose con el cambio de era.


- ¿Y cómo hago eso, si ella está lejos y no sé cómo encontrarla?


- Te diré un secreto, que tus padres me pidieron que te guardara hasta que llegaras a cierta edad en caso de que les sucediera algo, eres una muchacha rica.


Al escuchar esto, ella se quedó atónita.


- ¿Yo maestro? No, no, no puede ser, debe tratarse de algún tipo de broma.


- De hecho, no lo es, tus padres, Jacobo y Evelinda Troston eran millonarios, producto de los derechos de una patente que tu madre consiguió a causa de una vacuna contra el dengue hemorrágico, lo que les facilitó las cosas para que llegaran a un lugar como éste a realizar un trabajo de campo que nunca concluyeron. También me nombraron tu albacea y me dejaron a cargo de tu educación.


- ¿Y usted tuvo que esperar a que llegara un momento como éste para decírmelo?


- Como te dije, cuando estuvieras lista y ya lo estás.


De la gaveta de su mesita de noche, el rimpoche sacó un papelito bien plegado, con un número de cuenta escrito en su superficie a puño y letra.


- Ve a Katmandú, Nepal, a la sucursal del banco suizo y presenta este numerito con tu identificación personal, te darán acceso a los fondos que necesitas para tu búsqueda, además de información.


- Todo esto es mejor de lo que pensé, excepto una cosa, nunca he sido muy diestra con la tecnología, si acaso sé usar un BlackBerry.


El anciano se llevó su huesuda mano a su rostro, frotándoselo contra la superficie.


- Y yo que pensaba que esos semestres en Tokio te ayudarían en algo, pero veo que la vida en el monasterio influyó más en ti.


- Bueno, eso no importa, tengo que cumplir mi misión y el momento es ya… Un momento, debo hacer algo antes.


La chica se fue a su dormitorio, que en uno de los extremos de la pared había un nicho en forma de la cúpula hueca; en el fondo de esta, un pequeño altar de madera de estilo tibetano. En su superficie, había varios elementos: una estatua de Buda en posición de bendecir hecha de oro puro; a ambos lados de este, había dos portarretratos, con las fotos de los rostros de un hombre y una mujer en la plenitud de su vida – los padres de Yara – y al lado de estos unas pequeñas velas aromáticas dentro de unos recipientes de vidrio de forma exótica.


Ella se arrodillo, dio un par de aplausos y junto las dos manos extendidas, llevándolas hasta el rostro y recito lo siguiente.


-Oh gran buda, por favor te pido que sigas acompañando las almas de mis padres hasta que completen el ciclo de reencarnación y muerte; padre, madre, gracias por traerme a este mundo, por todo lo que me enseñaron en los pocos años de vida que los tuve cerca y por favor, guíenme en esta peligrosa misión que el universo me ha encomendado.


Ella permaneció allí, como una estatua, prácticamente inexpresiva, pero en el fondo de su corazón todavía sentía el dolor de la pérdida, aquella que estaba tratando de no reprimir, pero tampoco dejarse dominar. Sin embargo, aquel ejercicio mental era demasiado difícil como para realizar el simple ejercicio de levantarse de esa postración, algo que el monje noto sin necesidad de esperar que ella lo expresara; él puso su mano en su hombro de manera delicada y le dijo lo siguiente, muy tiernamente.


-Sé que es duro para ti este momento, pero estoy seguro que tus padres escucharon tus plegarias donde quiera que estén; estarán contigo adonde tú vayas. Es hora de partir.


Pero el viejo monje se volvió a rasgar la cabeza y la meneo negativamente.


-Dudo que vayas a llegar a tiempo con todo y esa ventaja, Ying estará hecha un plato de chop suei antes que siquiera la puedas encontrar; necesitaremos de un poco de ayuda de lo que llaman sobrenatural.


-Lo sobrenatural no existe.


-Que es justo lo que tu padre y madre dirían, yo sólo le doy ese nombre a lo que no puedo explicar; prepárate Yara que yo te voy a transportar hasta donde ella está.


El monje extendió su mano y desde el centro de ella comenzó a agrandarse un objeto parecido a un trigrama con espejo en el centro. El objeto se siguió agrandando hasta volverse algo más grande que la mano del rimpoche.


-¡¡Pero si es la pieza central del calendario, el trigrama!! ¿¡Cómo usted lo hizo?!


-Es la manera en que usas el Chi, puedes usarlo tanto para pelear, rejuvenecer tu cuerpo o hacer aparecer cosas; sólo espero no realizar nuevamente este truco porque me da mareos.


-¿En serio?


-Sí, pero no me queda opción cuando se trata de urgencias como esta ¡¡Mantente concentrada al deseo de tu corazón y te llevare de inmediato a donde tiene que estar!!


-¡Lo dice como si yo estuviera enamorada de ella, ni soy lesbiana ni es mi tipo!


-Ese tampoco es mi problema, con tal de que esta cosa te lleve, de forma inexplicable, a donde está Yin, habré hecho mi trabajo. Una vez hayas rescatado a Yin, ponte en contacto rápidamente con la sucursal del banco suizo allá, junto con el número de cuenta que te di; ell@s te darán la asistencia técnica que necesitas. Pero si tienes mucha prisa, localiza a Calixto Parkinson, ya te mande su contacto a tu móvil.


-¿Quién es él?


-¿Nunca te dijeron tus padres que tenías un mayordomo?


-No y jamás se me ocurrió que tuvieran uno.


-No importa Yara, usa las técnicas de respiración que te enseñamos aquí, te ayudaran a no sentirte extraña en esta extraña forma de viajar.



Mientras sostenía el trigrama con su envejecida pero aun vigorosa mano, comenzó a emerger del centro de este un resplandor blanco, que se intensifico hasta hacerse más grande y abarcar toda la circunferencia. En su forma definitiva, aquella luz similar a la de un relámpago era una pequeña cúpula brillante que en su parte esférica superior alcanzaba las tres pulgadas.


Luego, el monje movió el objeto en dirección a Yara, con sus manos sujetándolo del mismo modo, pero en posición lateral, como si estuviera pegada con pegamento. El monje grito lo siguiente.


-¡¡Om!!


-Por lo menos seré la primera persona de la historia en experimentar qué se siente viajar al estilo "Viaje a las estrellas".


Una columna de luz blanca salió disparada hacia Yara, dejándola envuelta en un resplandor de luz blanca, que se achico rápidamente hacia su centro hasta dejar sólo el espacio vacío en donde, hasta hace un momento, estaba parada la chica.

 
Santiago de Chile


La joven Yin estaba aún inconsciente en un cuarto de hospital, conectada a una máquina electrónica de esas que medían los latidos del corazón, con su cabeza envuelta en vendajes. En ese momento, se le acercaban tres personas, siendo uno de ellos un médico; de la manga larga de su bata se deslizó el filo de una katana, cuyo mango pudo tomar antes de que se cayera en el piso; la otra, una enfermera, que sacó de su escotado traje blanco una kusigarama, una especie de arma marcial que consistía en una hoz unida a una cadena y a un peso de metal; el corpulento enfermero mestizo sacó de los extremos interiores de su camisa unos sais, especies de cuchillas japonesas de tres filos, sujetándolas en ambas manos. De un leve parpadeo, los ojos de esos individuos cambiaron de su forma normal, a una forma más reptilesca, con una córnea amarillosa.


Los guerreros sombra habían llegado y la vida de Yin pendía de un hilo....







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